TURISMO EN CHILOE

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Geologia de Chiloe

Geologia de Chiloe - Geologia General de Chiloe

¿ Como se formó La Isla Grande de chiloé ?

Noticias Históricas

Written by El Llanquihue de Puerto Montt   - Wednesday, 17 September 2003 00:00

El archipiélago de Chiloé, sobre todo en el lado Pacífico, se está levantando. Puede que dentro de millones de años, deje de ser una isla.

Antes del Terciario, durante el período denominado oligoceno superior -hace 26 millones de años- el mar inundó todo Chiloé, según han podido describir diversos estudios geológicos que han continuado los expertos del Servicio Nacional de Geología y Minería de Puerto Varas.

Esta parte de la historia geológica  ha sido reflejada en la leyenda de creación del archipiélago: Ten Ten y Cai Cai Vilú. La leyenda dice "hace miles de años la zona de Chiloé era tierra firme, pero de pronto, apareció Caicaivilú, serpiente del mal, enemiga de la vida terrestre, animal y vegetal, que desea incorporar a sus dominios marinos; así inundó todo el territorio; el nivel de las aguas subió amenazando transformarlo todo en un extenso mar". Ahí fue cuando apareció la serpiente del bien, Tentenvilú, que ayudó a los chilotes a subir a los cerros. Después de años de lucha triunfó el bien y los habitantes del archipiélago pudieron seguir con su vida.

Eso es parte de la leyenda, pero lo que sí está ocurriendo actualmente en Chiloé es que se desconoce con exactitud cómo se mueven las tres fallas geológicas que existen. La del norte va desde Chepu al norte y está dominado por este sector con rocas volcánicas, sedimentarias y metamórficas. La zona central corresponde a la cordillera de Piuchén, que posee casi pura roca metamórfica; la del sur, en cambio va de Cucao (comuna de Chonchi) al sur y corresponde a sedimentaria.

 

SIN INCIDENCIAS

Jorge Muñoz, doctor en Geología de Sernageomin, sostiene que el archipiélago se levantaría un milímetro al año, lo que además ocurriría de manea más evidente en el lado del océano Pacífico; sin embargo a nivel de vida humana "no habrá incidencias", excepto que surjan terrenos pantanosos.

Un aspecto claro es que desde el terremoto del 60 Chiloé se hundió: golfo de Ancud, Lacui, golfo de Quetalmahue; después de eso empezaron a elevarse de nuevo. El proceso de levantamiento ya se estaba viviendo antes de que ocurriera el más grande terremoto de la historia del mundo.

Pero esta nueva condición podría hacer que en millones de años, la isla de Chiloé se acople al continente y termine con su condición isleña. Así podría repetirse la historia contada en la leyenda las serpientes.

DE 350 MILLONES DE AÑOS

En Chiloé hay tres unidades geológicas claramente delimitadas. La primera es el basamento metamórfico (piedra laja) del Paleozoico superior (del carbonífero, 350 millones de años) al Triásico inferior (240 a 220 millones de años). Esa evidencia se extiende en casi todo el territorio de Chiloé, formando la cordillera de Piuchén (de la Costa) y al sur del lago Huillinco, todo de roca metamórfica.

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El segundo segmento es del ciclo geológico del Terciario, entre 20 y 30 millones de años, y es claramente identificable en la costa pacífica al sur de Cucao, en la Península de Lacui, donde está lleno de fósiles. Esa unidad también se manifiesta en el área de Chonchi, y en el borde de la isla Lemuy, debajo de los depósitos glaciares del Cuaternario -más reciente-, ya que en localidades costeras todavía es posible encontrar sedimento marino del Mioceno (paleopolen, dientes de tiburón y de mantarraya). Se han encontrado vertebrados fósiles, improntas de hojas, troncos y mantos carbonosos. Las rocas están expuestas en el borde costero a lo largo del canal de Yal; aunque también afloran en Punta peuque del Estero Castro y al sur, en el Estero de Compu, Quellón. En su mayoría el espesor no supera los 15 centímetros.

Estos estratos de Chonchi, permiten sugerir la equivalencia con los Estratos de Parga de la cuenca de Chiloé y más al norte, con los estratos de Cheuquemó y con parte de la formación Santo Domingo, de la Cuenca de Llanquihue, sostiene un estudio de geólogos de Sernageomin Puerto Varas y la Universidad de Concepción.

La tercera capa que forma Chiloé son los depósitos no consolidados glaciales, las morrenas, más actuales. En medio de las tres habría una cuarta capa, de origen volcánico del Oligoceno superior-Mioceno inferior, que se aprecia evidentemente en zonas como los islotes de Puñihuil (zona de pingüinos) y Mar Brava

Mapa Geológico de Chiloé

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SECUENCIAS SEDIMENTARIAS  - CENOZOICO – TERCIARIO – NEOGENO.

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SECUENCIAS VOLCANICAS – CENOZOICO – TERCIARIO – PALEOGENO.

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ROCAS METAMORFICAS  - PALEOZOICO.

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SECUENCIAS SEDIMENTARIAS – CENOZOICO – CUATERNARIO.

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SECUENCIAS SEDIMENTARIAS – CENOZOICO –CUATERNARIO.

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Geología  de Chiloé. - ¿Cuándo y cómo se formó Chiloé?

El archipiélago de Chiloé y todos los archipiélagos, canales, islas, fiordos, etc, hacia el sur, se formaron al momento del retiro del hielo de la última glaciación, aproximadamente 14.000 años antes del presente, cuando el mar invadió los terrenos, valles, cuencas y depósitos glaciales asociados al hielo, los que habían sido previamente labrados por el hielo de ésta y las anteriores glaciaciones.

Así, el mar invadió los depósitos glaciales del Cuaternario. Invadió Polocué, Mar Brava, Pumillahue, Duatao (rocas volcánicas y sedimentarias del Mioceno inferior), junto al resto de la península de Lacuy y Piuchén (rocas metamórficas del Paleozoico-Triásico de la Cordillera de la Costa).

Cuando el Hielo estaba en Chiloé y el continente, ambos estaban unidos.

El Hielo se retiró porque el clima se hizo más cálido. Actualmente algo de ese hielo queda en el Campo de Hielo Patagónico Sur y Norte.

Desde ese tiempo la morfología o forma del paisaje no ha cambiado mucho. Por lo tanto, los primeros habitantes de Chiloé vivieron con un paisaje cuya forma era muy similar a la actual.

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Geología de la isla grande de Chiloé

En Chiloé hay rocas metamórficas, sedimentarias y volcánicas, además de materiales de origen glacial. En Chiloé hay representadas dos glaciaciones pero ya no está el hielo.

Geomorfología Isla Grande de Chiloé

Al sur de Puerto Montt, sólo una fracción del valle central, y la continuación sur meridional de la cordillera de la costa, está sobre el nivel del mar, lo que corresponde al área oriental de la Isla Grande de Chiloé.

La Cordillera de Los Andes, por su parte forma la Provincia de Palena, llamada al mismo tiempo Chiloé Continental.

El valle central o depresión intermedia desapareció hace miles de años bajo el peso de los hielos producto de la erosión y el hundimiento de los terrenos durante las glaciaciones. El valle transversal, el cual quedo bajo las agua del mar, al norte de la Isla Grande de Chile, conformó el Golfo de Ancud.

Estas aguas al penetrar por el relieve bajo de la cordillera de la costa adquirieron el aspecto de rías en  todo el borde oriental de Chiloé. Hacia el extremo sur, esta configuración se amplía presentándose en forma de una ancha faja que constituye el accidente geográfico denominado Boca del Guafo.

La cordillera de la costa en Chiloé, es conocida como Cordillera de Piuché en el norte (polígono color verde en el mapa) y Cordillera de Pirulil en el sur (polígono color rojo en el mapa), separadas por los lagos Huillinco y Cucao. Sus alturas máximas no superan los 900 metros sobre el nivel del mar (m.s.n.m.) y, en general, como se ve en la siguiente tabla, van disminuyendo en tamaño de norte a sur, constituyéndose en cordones montañosos cubiertos por bosques.

 

 

Cumbre Altura (m.s.n.m.) Ubicación

Cerros de Metalqui 893 Cordillera de Piuché, Chiloé

Cerros de Cucao 698 Cordillera de Piuché, Chiloé

Cerros del Lago Emerenciana 411 Cordillera de Pirulil, Chiloé

Cerro Quilán 298 Cordillera de Pirulil, Chiloé

Tabla.3-1 Cumbres del sector global en estudio

 

En el borde oriental de la Cordillera de la Costa, se encuentran importantes lagos que drenan unos hacia

el océano Pacifico como los lagos Chaiguaco y Chaiguata, y otros a hacia el golfo de Corcovado como

Yaldad y los Patos.

 

Con excepción del extremo sur (Pirulil, Chiloé), la Cordillera de la Costa no fue afectada en forma directa

por los hielos de la glaciación Cuaternaria, por lo cual la parte sur de la Isla Grande de Chiloé corresponde a formaciones fluvio-glaciales que dan origen a terrazas en diversas posiciones que determinan la calidad del drenaje.

 

Existen importantes sectores de turberas en las planicies de inundación y márgenes de los ríos.

Por el oriente se observa un suave lomaje de altura promedio 100 metros, que se contacta suavemente

con el mar interior en una morfología litoral de rías representadas localmente por esteros, ríos, canales,

bahías y ensenadas, entre las que cabe mencionar los canales Queilen, Chiguao, San Pedro, Guamblad

e Quilán, el estero Huildad, las bahías Quellón, Asasao e Nayahue, los ríos Inio e Ayatema y la ensenada

Quilanlar.

Turberas de Chiloé

Las turberas de la Isla Chiloé (Xa Región, Chile): aspectos sobre usos y estado de conservación Jorge Valenzuela Rojas y Roberto Schlatter

 

Ubicación Geográfica

La ventana de Chiloé (ver Anexo II - I) abarca al humedal del río Chepu, ubicado a unos 35 km al sur de la ciudad de Ancud, en la vertiente interior de la Cordillera de la Costa (250 msnm). Comprende una superficie de aproximadamente 1.000 km2. Esta área contiene los sectores intermedios entre los ríos Puntra (42º 03’ S 73º 58’ W) y Butalcura (42º 06’ S 73º 57’ W), sectores ribereños del río Chepu (42º 03’ S 74º 02’ W) y la superficie total de la laguna Coluco (42º 06’ S 73º 57’ W).

 

Clima

Según di Castri y Hajek (1976), para el clima de la provincia de Chiloé pueden reconocerse localidades con influencia mediterránea, así como la penetración de condiciones oceánicas desde el oeste y desde el sur, que constituyen una transición hacia los climas netamente oceánicos de las provincias meridionales.

Estas influencias marítimas se exteriorizan también por la humedad constantemente elevada y por la escasa amplitud térmica. Actualmente, se considera a Chiloé dentro de un clima templado lluvioso, donde las precipitaciones se distribuyen durante todo el año (Errázuriz et al. 1998). Sin embargo, en este tipo de clima se puede encontrar una variada gama de subdivisiones sectoriales (Errázuriz et al. op. cit.), dentro de las cuales se describe como predominante para la isla al clima “templado cálido lluvioso con influencia mediterránea”. Este se caracteriza por presentar precipitaciones durante todo el año, aunque durante los meses de verano es notablemente menor que en los demás

meses, sin llegar a ser un clima seco. Se puede hablar de un promedio térmico anual de 11,1 ºC (Pto. Montt), llegando a veces a 0 ºC en épocas invernales, por lo que no es de extrañar la presencia de heladas. En cuanto a las precipitaciones, la estación Valdivia presenta un promedio de 2.489,7 mm. La amplitud térmica anual es de 9,6 ºC, con 17,2 ºC en el mes más cálido que corresponde a enero y el mes más frío, julio, con 7,6 ºC. Este clima es el correspondiente al humedal del río Chepu, en las cercanías de la ciudad de Ancud, donde se estableció la ventana de Chiloé.

Geomorfología

Según Errázuriz et al. (1998), la Isla de Chiloé pertenece a una región geomorfológica “Patagónica y polar del inlandsis antártico”. Los rasgos más característicos de esta región son la fragmentación de esta parte del territorio como consecuencia de la tectónica de hundimiento y luego, las secuencias climáticas de hielo y deshielo.

Durante gran parte del Cuaternario la zona templada de Chile fue completamente cubierta de hielo, cuyo efecto periglaciar alcanzó gran parte de la depresión intermedia incluyendo las provincias de Llanquihue y la costa oriental de la Isla de Chiloé (Villagrán 1990, Villagrán 1991a). Precisamente, la isla de Chiloé (42-43º de latitud Sur) representa el límite entre el territorio que fue completamente cubierto por el glaciar y aquel que sólo fue parcialmente cubierto por el hielo (Villagrán 1990). La isla, tal como se señaló anteriormente para áreas que fueron cubiertas por glaciares, se encuentra pobremente drenada en áreas bajas, condiciones que son óptimas para el establecimiento de turberas (Hauser

1996). Éstas se hallan caracterizadas por la presencia de Juncus spp., Cyperaceae y Sphagnum spp., cuyas especies se asocian a acumulaciones de turba generada por una lenta y progresiva descomposición de los restos vegetales (Hauser 1996). Las turberas se originaron a partir de un relleno gradual de los lagos con vegetación, donde posteriormente se desarrolló la turbera en el Tardiglacial, bajo condiciones de aumento gradual de las temperaturas (Villagrán 1991b, Crignola y Ordóñez 2002).

 

La ventana de Chiloé comprende ríos de tres diferentes orígenes, ya sea cordilleranos (Coluco), con afluentes mixtos cordilleranos y de suelos ñadis 1 (Butalcura), o sólo provenientes de suelos ñadis (Puntra). También su cuenca incluye arroyos emergentes y temporales, pantanos permanentes y meandros muertos, además de diferentes tipos de humedales inundables, debido a las oscilaciones mareales y los altos índices pluviométricos.

Vegetación

A pesar de que gran parte del territorio de Chiloé se halla cubierto por bosques en diferentes estados sucesionales, encontramos una gran porción de su superficie conformada por extensos llanos de suelos ñadis en desuso y tierras agrícolas cultivables. Estas áreas tan comunes dentro de la isla, se formaron a través de ciclos naturales, como también a raíz de las intensas talas y rozas que se produjeron a inicios del siglo pasado. Este tipo de actividad asociada al uso de

la tierra, ha causado la rápida pérdida de los bosques maduros, incrementando la fragmentación y el aislamiento de remanentes de bosques (Villagrán 2002, Aravena et al. 2002).

La vegetación arbórea corresponde al tipo representativo de la vertiente oriental de la Cordillera de la Costa. Según la caracterización de Villagrán (2002), en la parte oriental de la Cordillera de la costa es posible apreciar dos tipos de bosques: el Valdiviano, representado por la asociación del Coigüe (Nothofagus sp.) y Ulmo (Eucriphya cordifolia) en los escalones altitudinales bajos, y el tipo Nordpatagónico, representado por la combinación de Coigüe, Tepa

(Laureliopsis philippiana) y mirtáceas de los escalones altitudinales intermedios y por el bosque mixto con angiospermas y coníferas en los escalones superiores y cimas. Entre las especies que caracterizan el bosque Valdiviano en Chiloé encontramos el Avellano (Genuina avellana) y la Tiaca (Caldcluvia paniculata). Entre las mirtáceas figuran el Meli (Amomyrtus meli), el Peta (Myrceugenia planipes) y la Luma (Amomyrtus luma).

Ahora bien, entre las especies que describe un bosque Nordpatagónico, se pueden citar asociadas al Coigüe, a dos especies de coníferas, el Mañio macho (Podocarpus nubigena) y el Mañio hembra (Saxegothaea conspicua), como también el Canelo (Drimys winteri) y el dominante Tepú (Tepualia stipularis).

 

En Chiloé, y precisamente en el área de los faldeos de la Cordillera de la Costa, se pueden encontrar dos tipos de turberas. En primer lugar están aquellas que se forman en las planicies de altura (750 msnm), donde el

suelo es delgado y el drenaje deficiente, formando las tundras magallánicas o “campañas”. Este nombre se le

da al tipo de paisaje vegetal abierto, de un mosaico vegetacional complejo estructurado por diversas formaciones de plantas pequeñas, de baja estatura. Por su parte, el segundo tipo está conformado por el “pompón” o musgo de las turberas, del cual se han descrito las especies Sphagnum magellanicum, S. acutifolium, S. falcatulum y S. fimbriatum, además de una diversidad de gramíneas, ciperáceas y juncáceas (Villagrán 2002).

La presencia de turberas bajas se encuentra altamente relacionada con los suelos del tipo ñadi, puesto que sobre estos terrenos mal drenados es donde colonizan los juncos, el musgo Sphagnum spp. y otras plantas acuáticas.

Aspectos sobre uso y conservación

En Chile, al igual que en numerosos países del hemisferio norte, se han encontrado extensos depósitos de turba. Su distribución alcanza el máximo desarrollo en las regiones XI y XII, donde prevalecen las características naturales para su asentamiento (Hauser 1996). La extracción de la turba en estas zonas, estaba inicialmente destinada para su uso como combustible, derivando en la década de los 80s en nuevas aplicaciones que incentivaron la búsqueda de nuevos yacimientos.

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Borde de cojín ("pompón") de Sphagnum sp. en Laguna Coluco, Chepu, Isla de Chiloé.

Actualmente, al hablar de uso y conservación de turberas en Chile, y en Chiloé en particular, debemos entender que existe un aprovechamiento casi íntegro de estos ambientes.   Esto se debe básicamente a que además de extraérseles y aprovechar las fracciones de depósitos vegetales en descomposición incompleta (la turba propiamente dicha), últimamente se ha sumado la explotación del musgo Sphagnum sp., que se encuentra generalmente en la superficie de las turberas.

Desde un punto de vista crítico, se debería considerar el creciente conocimiento de nuevos usos para la turba en Chile (aislante térmico y acústico, capacidad filtrante, tratamiento de aguas residuales, poder absorbente), lo

que unido a la incorporación de modernas técnicas de extracción, secado, envasado y transporte suponen un gradual aumento en el interés de extraer el recurso turba (Hauser 1996). Respecto a lo anterior, actualmente existen tres aspectos relativos a la conservación de las turberas y terrenos inundables en la Isla de Chiloé: 1) el creciente mercado que está surgiendo a partir de la explotación del recurso turba, 2) la apertura de nuevos mercados y usos alternativos del musgo Sphagnum, y 3) la consiguiente búsqueda de alternativas provechosas para el uso de estos terrenos prácticamente inútiles para los campesinos, dando inicio a técnicas alternativas que implican la destrucción de estos humedales.

 

Explotación de turba

En la Isla de Chiloé existen actualmente dos turberas en explotación, Quilquico y Tarahuín, cuya producción es enviada a la zona central del país para ser utilizada en horticultura. Por otro lado, se conocen trabajos extractivos en turberas en una isla ubicada frente a Chiloé continental, en el área circundante de Chaitén, Talcán, que corresponde a una de las de mayor superficie del sector. La isla se encuentra en reciente explotación por empresarios locales (precisamente de

Quellón, Chiloé), los que envían el producto a la zona norte del país, para extraer del suelo turboso los tintes y aditivos para productos de belleza.

Dado que el recurso turba se considera mineral no metálico, los estudios para su explotación son dirigidos principalmente por el Servicio Nacional de Geología y Minería (SERNAGEOMIN). Esta institución se encarga de recabar información respecto a la localización, propiedades físico-químicas, espesores explotables, evaluación preliminar de reservas y modalidades de explotación del recurso turba en la Isla de Chiloé. Ésta debe pasar por las siguientes normas: 1) otorgamiento de una concesión de exploración (manifestación) y 2) explotación con mensura y pago permanente de patente minera, por tanto distinta e independiente del dominio del terreno superficial (A. Hauser com. pers., Servicio Nacional de Geología y Minería).

 

Los planes de utilización de la turba surgen como una alternativa propuesta por los organismos del Estado para obtener un valor productivo de suelos poco provechosos desde el punto de vista agrícolaganadero.

Se estima que el conocimiento de nuevos usos para la turba, la correcta evaluación del potencial y reservas de

este recurso en la zona, unido a la incorporación de modernas técnicas de extracción, secado, envasado y transporte, generarían en el mediano plazo un gradual y sostenido incremento en el interés por desarrollar nuevas explotaciones del recurso turba en la región. En este contexto, los depósitos de turba identificados en la Isla de Chiloé ofrecen un interesante potencial económico (Crignola y Ordóñez 2002). Según estos autores, las principales limitaciones que restringen la explotación y comercialización de la turba tienen relación con la extensión de los depósitos y mayoritariamente con el desconocimiento de sus propiedades, muy particularmente en lo que se refiere a

sus características físico-químicas y a su capacidad como fertilizante orgánico y sustrato de cultivo.

 

Explotación del musgo Sphagnum

De acuerdo a las pesquisas realizadas, 2 se pudo conocer que en promedio se están exportando actualmente 25.000 kilos secos de Sphagnum por mes a Japón, EE.UU. y Francia, agregándose últimamente Costa Rica. El material que se extrae corresponde al musgo Sphagnum ubicado en las capas superficiales de la turbera. Los sitios de extracción se extienden mayoritariamente desde el norte de la isla hasta la comuna de Dalcahue, permaneciendo intacta la zona de

mayor concentración del recurso, la comuna de Quellón. Sin embargo en este sector se han vendido decenas de cientos de hectáreas para la pronta explotación de Sphagnum, y en los próximos meses comenzarían las primeras faenas extractivas. Por su parte, la zona intermedia entre Dalcahue y Quellón ha sido explotada de manera más moderada en comparación al extremo norte de la isla.

 

Según se constató en el terreno, y a través de la comunicación personal de campesinos, empresarios y funcionarios del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG)3, el recurso Sphagnum se encuentra prácticamente agotado en gran parte del

territorio de la Isla de Chiloé (refiriéndose solamente a sectores de fácil acceso vial), permaneciendo sin intervención por el momento únicamente el área circundante a Quellón y sus islas.

La información disponible muestra un notable crecimiento del sector empresario dedicado a la actividad, principalmente en la Xa Región de los Lagos, en localidades como Puerto Varas, Puerto Montt, Ancud

y Castro. La información recopilada por el SAG de la ciudad de Ancud, muestra un creciente mercado para la

explotación del musgo.

 

Actualmente, el ingreso de este producto en países extranjeros sólo es restringido en lo que respecta a

normas comerciales y sanitarias, no existiendo ninguna solicitud que certifique la forma de extracción y el impacto ambiental que esta implique.

 

Forestaciones y manejo de terrenos inundados

Otra causa de desaparición de terrenos ñadis y otros humedales de Chiloé que contienen turberas, son los planes de manejo para terrenos inundados. La creciente necesidad de parte de los campesinos por obtener un uso productivo de sus tierras inundadas, ha dado inicio a un programa de forestación subvencionado por el Estado a través de bonificación por plantaciones. El trabajo de las empresas contratistas es implantar métodos de forestación en terrenos considerados impropios para el asentamiento potencial de especies arbóreas. Para este propósito, se utilizan principalmente especies exóticas de rápido crecimiento, como el Eucalipto, dando excelentes resultados y altas tasas de crecimiento. Estos árboles, se plantan en las lomas de tierra que se forman por la excavación de fosas o acequias que sirven para encausar el exceso de agua (canales de drenaje). Estos trabajos se están efectuando en gran parte del territorio de la Isla de Chiloé, dotando a los campesinos con una novedosa y nueva fuente de ingresos.

A pesar de ser ésta una opción adicional para el desarrollo rural de la isla, esta acción compromete –al igual que la explotación directa del musgo Sphagnum– la conservación de estos humedales, sometiéndolos a un disturbio permanente. Los terrenos que están siendo sometidos a este tipo de tratamiento abarcan grandes superficies, y la aplicación de este procedimiento no implica estudios acabados en lo que respecta a los cambios hidrológicos ni biológicos de estos ambientes. Se debe destacar además la existencia de discrepancias entre las diferentes actividades, puesto que los empresarios de Sphagnum se ven perjudicados con el drenaje de suelos para plantar árboles, lo que

implica la desaparición de la vegetación dependiente del agua, como así también la remoción de grandes superficies de Sphagnum por maquinarias. Sin duda los dos aspectos aquí expuestos señalan la urgente necesidad de establecer medidas de control para el manejo de estos humedales, de forma de evitar la explotación y de innovar medidas alternativas de productividad en estos terrenos prácticamente desconocidos para la ciencia.

 

Consideraciones ambientales

Respecto a las consideraciones ambientales sobre la turba que se proyectan para mitigar los efectos de esta actividad catalogada como “ambientalmente depredadora”, se puede encontrar sólo intenciones de examinar los efectos de la misma, sin contar con conocimiento de fiscalización alguna. Crignola y Ordóñez (2002) resaltan la prontitud de evaluar los efectos de la explotación de la turba, debido a que ésta compromete la intervención o alteración de extensas

superficies, lo que a su vez implica la liberación de dióxido de carbono hacia la atmósfera, al exponer el material orgánico que fue acumulado en un ambiente anaeróbico. También se menciona la necesidad de prestar especial atención a la protección y/o restauración de los ecosistemas asociados a turberas, integrando a los interesados en el tema como gobierno, grupos ambientalistas, universidades y sector privado.

 

Debido a que la extracción de turba corresponde a una actividad minera, los proyectos de inversión deben consignar estudios detallados sobre impacto ambiental, en el marco de la normativa, cuyo control corresponde a la Comisión Nacional del Medio Ambiente, CONAMA (Hauser 1996). Según el Artículo 3 del Reglamento del Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (CONAMA-BIRF 1997), los proyectos o actividades susceptibles de causar impacto ambiental deberán someterse al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental, dentro del cual se enmarca en su punto “a.2”

Drenaje o desecación de cuerpos naturales de aguas tales como lagos, lagunas, pantanos, marismas, turberas, vegas, humedales o bofedales, exceptuándose los identificados en el inciso anterior, cuya superficie afectada sea igual o superior a treinta hectáreas (30 ha), tratándose de las regiones VIII a XII. Al analizar esta disposición se puede apreciar la falta de fiscalización de la normativa vigente, puesto que en Chiloé, e incluso en la décima región, son numerosos

los predios explotados que poseen superficies superiores a las 30 ha. Por otro lado, en el inciso i) del reglamento, donde se señala sobre proyectos mineros, incluidos el carbón, el petróleo y el gas, se hace el alcance sobre la extracción

industrial de áridos, turba o greda, que se considerarán como tales cuando (en el caso de la turba): i.2. su explotación sea en una cantidad igual o superior a cuatrocientos metros cúbicos diarios (400 m3/día) o cien mil metros cúbicos (1.000 t), en la base húmeda de material extraído durante la vida útil del proyecto o actividad. A partir de esta base y de la información recopilada, se puede deducir que hasta el momento es nula la fiscalización de esta actividad, tomando como patrón las 25 t/mes de Sphagnum seco que se extraen en la Isla de Chiloé por sólo una empresa. Estos son los

únicos datos cuantitativos de las actividades extractivas que afectan a las turberas de la Isla de Chiloé.

Finalmente, y para no exagerar los efectos de la explotación de la turba, existen ejemplos de estudios recientes llevados a cabo en países con una desarrollada industria basada en el recurso turba, como Canadá, que señalan que es posible restaurar un sistema ecológicamente balanceado en relativamente poco tiempo, de 5 a 20 años (Crignola y Ordóñez 2002). Según Crignola y Ordóñez (2002), dado el desarrollo productivo y el crecimiento de la población en la región

de Los Lagos, se requiere de una importante generación de recursos y un aumento de la actividad económica. Por ello se observa el incremento de actividades innovadoras y la capacidad emprendedora de los sectores productivos, como el dedicado a la extracción de turba. Ésta debería constituirse en el futuro próximo en una atractiva alternativa laboral para el medio rural en la región.

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Parcelas sometidas a planes de forestación de suelos inundados en la Isla de Chiloé.

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